Anantara Villa Padierna Palace, expresión del lujo en la Costa del Sol

Puede que el término Anantara como tal no aparezca en el diccionario pero para quienes conocen su mundo saben que lujo, confort y excelencia son sus sinónimos. Mi idilio comenzó hace tiempo cuando el Anantara Kihavah Maldives se convertía en mi refugio durante unos días en las paradisiacas Islas Maldivas. Es difícil escoger entre el gusto exquisito con el que decoran cada una de sus estancias, las diferentes actividades con las que disfrutar de cada destino o el personal siempre atento y con una sonrisa. Una apuesta por el verdadero lujo en el mundo de los viajes que aterriza por fin en nuestro país bajo el nombre de Anantara Villa Padierna Palace Benahavis Marbella.

Cada estancia en los hoteles de esta cadena de hoteles de lujo, que lleva operando desde el 2001 es una experiencia, y en este caso, podemos decir, una experiencia en el que el arte es el gran hilo conductor de un viaje de ensueño. Un arte materializado de diferentes formas y que respira la esencia del nuestra cultura.

La Costa del Sol, si durante años había permanecido estable como el punto de encuentro de la socialité española, a día de hoy renace más fuerte que nunca con inauguraciones y proyectos que vaticinan un futuro en el que esta zona se convertirá en uno de los centros neurálgicos del lujo. Anantara es un ejemplo de ello, y no conforme con ello, decide asentarse en un palacete con más de mil doscientas obras de arte y confiar en el artista Eddy Gilbert para su diseño. ¿El resultado? Un espectáculo para los 5 sentidos, inspirado en La Toscana, que no deja indiferente a aquel que lo visita.

El paisaje de esta zona es el escenario perfecto para crear un ambiente envolvedor en el que disfrutar de la paz y tranquilidad que trasmite el Anantara Villa Padierna Palace Benahavis Marbella. Son 132 habitaciones y nueve villas las que conforman el hotel, todas ellas con una decoración en tonos neutros y crudos y unas vistas de ensueño.

Como curiosidad una de sus villas se llama Villa Obama, en honor a la entonces primera dama de EEUU, que se hospedó en el hotel: tres plantas, un salón con chimenea, tres terrazas y una piscina privada. Una propuesta para los viajeros más exigentes y sibaritas que buscan un extra de privacidad.

No puedo olvidarme de uno de sus pilares y es su propuesta de belleza y bienestar.  Las aguas minero-medicinales de esta zona son un auténtico regalo de la naturaleza que el hotel emplea en sus tratamientos y programas que permiten resetear cuerpo y mente. Cuentan con un circuito de hidroterapia, un hammam y salas de vapor de aromaterpia, entre otros. El mármol se ilumina a través de distintos tragaluces, creando columnas de luz natural para todo el espacio, pero más adelante será cuando os hable en detalle de esta faceta del hotel que será una perdición para las beauty addict.

En los fogones del hotel se cocinan diferentes propuestas gastronómicas pensadas para todo tipo de paladares, todo ello bajo la premisa de ofrecer la máxima calidad y la excelencia en clave gourmet. Nombre propios reinan él. Entre ellos, Paco Roncero, el chef con 2 estrellas Michelin, abre las puertas de “O by Paco Roncero” un restaurante en el que se sirven sabores de la cocina tradicional andaluza y española a través de técnicas vanguardistas. 99 Sushi Bar, uno de mis favoritos en Madrid cuando me apetece auténtica comida japonesa, también tiene su espacio en el Anantara Villa Padierna Palace Benahavis Marbella. O Diego Cabrera, que nos trae su arte en la coctelería al Eddy´s Bar.

En los hoteles de Anantara las experiencias están presenten en cada esquina. Dining by Desing permite disfrutar de una cena romántica bajo una pérgola de glicinas en un patio privado o un menú al aire libre en un anfiteatro clásico mientras que Spice Spoons hará que te sientas un auténtico chef teniendo como mentor a estrellas de la cocina.

Diferentes maneras de adentrarse en una región llena de historia y cultura así el resort invita a viajar en helicóptero privado hasta Ronda o ir en coche de época de la mano de un guía.

Pero si por algo más me ha cautivado este maravilloso resort es por su propuesta de golf, y es que como sabéis, en casa es el deporte por excelencia.  Villa Padierna Club Golf envuelve 3 campos de golf de 18 hoyos y es que además presume de ser la sede de la Academia de Golf Tramores de Michael Campbell, el centro de entrenamiento de golf de Villa Padierna, donde aprender y poner a prueba sus destrezas. A esto se le suma el Racquet Club, más de 22.000 metros cuadrados para actividades deportivas, dos pistas de tenis, 11 de pádel y un campo de crocquet.

En definitiva una estancia, un sueño del que no querrás despertar.

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