Cuál es hoy en día la Sonrisa Perfecta

David Suárez Quintanilla es el médico que me está arreglando la boca. Cada vez que voy a Smylife y le visito, este catedrático es un pozo infinito de sabiduría que aplicado a mi mundo nos aporta los detalles de cómo la Sonrisa es el centro de la historia, de la moda, cómo evoluciona la sonrisa y cómo  las tendencias van cambiando…..Estoy segura que vais a disfrutar tanto como yo leyendo este post porque os doy mi palabra que es un auténtico lujo. Y yo me siento tranquila y orgullosa de poder estar en sus manos porque estoy segura que nadie como él para conseguir mejorar mi sonrisa sin quitarme personalidad y según las tendencias estéticas actuales. Gracias Marisa y gracias Virginia por haberme puesto aquí. A continuación, todo lo que él ha estudiado sobre cuál es hoy en día la Sonrisa Perfecta.

1Pocas cosas estimulan tanto las áreas cerebrales responsables de los sentimientos y emociones (Sistema Límbico, Corteza Prefrontal, Núcleo Acumbes,etc.) como una sonrisa expontánea y atractiva.

La boca y la parte inferior de la cara, por su movilidad, su dinámica y su capacidad de estimular las áreas encargadas de la emoción de nuestro cerebro, a través del habla, los gestos y la sonrisa, tiene una gran importancia en nuestra vida de relación. Un rostro armónico y una sonrisa atractiva son una excelente tarjeta de presentación en nuestra vida social, mejora nuestra autoconfianza y autorrealización, amplia nuestra capacidad de elegir (pareja, amigos o trabajo) y mejora nuestro posicionamiento o estatus social. Las ingentes cantidades de dinero que diariamente se gastan en barras de labios, maquillaje, inyecciones de silicona o de botox y todo tipo de tratamientos de estética dental y ortodoncia reflejan la importancia que la sociedad le da al atractivo de los labios, la sonrisa y, en general, la parte inferior de nuestro rostro.

El objetivo fundamental de la Ortodoncia es conseguir la mejor de las sonrisas, en el marco de una óptima estética facial. La mandíbula y los dientes forman la mayor parte de la mitad inferior de la cara. En mi opinión existe hoy un canon estético universal que se podría resumir en la sonrisa hollywoodiense de dientes perfectamente alineados, blancos y grandes, en el marco de unos labios amplios, gruesos y carnosos con el arco de cupido marcado en mitad del labio superior. La Ortodoncia no solo se limita a la sonrisa, sino que su efecto repercute en la estética y proporciones del tercio inferior facial (la parte de la cara que va desde la base de la nariz al mentón) ya que con nuestros aparatos ortopédicos y/o la cirugía ortognática, podemos modificar los huesos maxilares y la proyección de la sonrisa (la mayor o menos inclinación y posición de los incisivos y los labios respecto a la cara). Hoy queremos que esos dientes, inmaculadamente blancos y armónicos, tengan una cierta proyección, una inclinación anterior, que ayude a contribuir a un perfil de labios prominentes.

Los dientes y los maxilares son el soporte de los labios. Técnicamente hablamos de biprotrusión dental cuando inclinamos los incisivos hacia una posición anterior y de birretrusión, cuando ocurre lo contrario. Hoy la birretrusión, la posición posterior de los incisivos, es considerada antiestética por condicionar unos labios finos y hundidos que se remarcan con la prominencia de la nariz y el mentón.

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La representación de la boca y el ángulo nasolabial del perfil (el formado por el labio superior y la columnela nasal) se ha modificado a lo largo de la historia. Desde las vírgenes del gótico y el renacimiento hasta las actrices de los años cuarenta, pasando por el Apolo Pitio o Apolo de Belvedere, paradigma de la estética grecorromana cuya influencia ha llegado hasta nuestros días.

Esta mayor o menor prominencia o protrusión de los incisivos es clave en la estética facial ya que estos conforman el soporte labial y determinan su posición y volumen respecto al rostro. Las inyecciones de silicona u otros procedimientos médicos y quirúrgicos para dar volumen y proyección a los labios han de contar con un soporte dental en consonancia.

La historia de la sonrisa y del perfil labial resulta muy interesante y esclarecedora para comprender porque hoy hemos elevado al altar del deseo lo que denomino el canon facial de la biprotrusión, que hace gastar ingentes cantidades de dinero en barras de labios de colores llamativos, toneladas de silicona y en millones de coronas, carillas y blanqueamientos dentales. Es inimaginable, y hasta escandaloso, lo que el negocio de la sonrisa mueve al año en el mundo.

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Algunos cánones estéticos de la antigüedad han pervivido hasta nuestros días gracias al sincretismo cultural de la belleza facial. El magnífico rostro de Nefertiti (“la belleza ha llegado”) con sus armoniosas proporciones de los tres tercios faciales ( superior, medio e inferior), una excelente topografía del rostro (con la prominencia del mentón, el ángulo mandibular o ángulo goníaco y la prominencia de los pómulos o área máxilo-malar). El rostro de Nefertiti es una síntesis armónica de la estética facial y labial más actual.

Pero este canon universal actual no siempre fue así. Durante nuestra Edad Media la boca era considerada como fuente de pecado y los labios eran reducidos a la mínima expresión por lo que las vírgenes y madonas de la pintura gótica y flamenca (Jan Van Eyck y Roger van der Weyden) incluso las del renacimiento inicial (las madonas de Giotto) presentaban unos perfiles de labios pequeños y retruidos, avejentados. El Quatrocento italiano pone al cuerpo humano en el centro de la cosmología y de su estudio estético y biométrico pasan a ocuparse anatómicos, filósofos y artistas. Se retoma buena parte del esoterismo numerológico de la Escuela Pitagórica y así se considera al cuerpo humano como un pequeño cosmos y al cosmos como un gran hombre. La nueva libertad del Renacimiento se manifiesta en su iconografía, apareciendo las nuevas vírgenes y diosas de Boticelli, a las que se dota, por primera vez en la historia, de labios amplios, carnosos, protrusivos y sensuales, huyendo del ideal estético teológico medieval (por eso la palabra belleza deriva etimológicamente de bueno, de una cualidad más espiritual que material). Todo cambia a partir del Renacimiento cuando se toma como referente de belleza ideal, modelos reales, de carne y hueso, así Boticelli pinta a la Virgen utilizando como modelo a su bella amante.

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En el paso de las vírgenes góticas y del quatrocento inicial a las madonas de Boticelli hay un cambio radical en el perfil de la parte inferior del rostro, la boca y los labios. Las vírgenes ganan en juventud y armonía gracias a una mayor prominencia dental y labial.

Un hecho poco conocido por los estudiosos de la estética facial contemporánea, es la influencia, el enorme impacto, que el perfil grecorromano del Apolo Pitio ha tenido en la antropología y sociología del Siglo XX, así como su utilización torticera para clasificar tipos raciales en las épocas en que las teorías eugenésicas estaban de moda. El Apolo Pitio es una estatua de mármol de cuerpo entero, actualmente en el Museo Vaticano, descubierto en tiempos del Papa Julio II en los jardines del Belvedere en Roma. Tuvo un impacto estético enorme en artistas como Rafael, Miguel Angel y Leonardo da Vinci. De inmediato la belleza y proporción de su cara y perfil paso a ser el canon del momento, perviviendo su ideal estético hasta mediados del pasado siglo. Los labios del Apolo de Belvedere y su característico mentón, su ángulo nasolabial (el formado, de perfil, por la columnela nasal y el labio superior) y surco labiomental (entre el labio inferior y el mentón) fueron incorporados de inmediato, por Rafael a muchas de las imágenes de la Capilla Sixtina (la Virgen María, Jesucristo, las Sibilas, etc.).

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El perfil del Apolo de Belvedere impresiono tanto a Miguel Angel que fue machaconamente repetido por él en una gran cantidad de imágenes de la Capilla Sixtina como Jesucristo, la Virgen o las Sibilas.

 

El racismo y las teorías eugenésicas de finales del XIX y primera mitad del XX se han servido de la evaluación de este tercio inferior facial del Apolo Pitio para clasificar artificialmente a los hombres en razas superiores e inferiores, razas más inteligentes y con mayor capacidad de aprendizaje y razas menos evolucionadas e inteligentes y más próximas a la “animalidad”. El racismo siempre fue un buen negocio, que tenía un claro fin económico, de dominancia de unas clases sociales sobre las otras, de unos pocos sobre las masas, para poder subyugar a naciones enteras con la excusa, psicológica, de que los colonizadores eran superiores. Pensemos en, por ejemplo, la situación del Congo Belga en tiempos de Leopoldo II.

La mayor prominencia de los dientes y labios, en contraste con el perfil recto del Apolo Pitio, modelo de la estética facial del “blanco”, era una de las características de las razas inferiores, que quedaban definidas por el plano facial de Camper. Por esto, la estética “blanca” burguesa imperante en esa época huía de todos aquellos signos que indicaran la pertenencia a las supuestas “razas inferiores”, entre las que se incluía los labios gruesos, los dientes protruidos y la piel morena. La protrusión dental y labial era lo opuesto al fino y retrusivo perfil del Apolo de Belvedere, la estética dominante en aquel momento. La actriz Mary Picford, la llamada novia de América, con su boca pequeña, labios finos, perfil del tercio inferior retrusivo y mirada inocente era el prototipo estético del primer cuarto del Siglo XX.

La popularización de la ortodoncia en Estados Unidos comienza en la década de los 60, en esa época era muy frecuente hacer extracciones dentarias (de cuatro premolares) para conseguir dos objetivos, alinear los dientes apiñados y conseguir perfiles retrusivos, al objeto de huir del característico perfil labial, y dental, de los negros y mulatos.

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El racismo y las teorías eugenésicas que “científicamente” lo soportaban, tomaban como ideal estético y social, la raza blanca caucásica de labios finos, dientes rectos y perfil retruido. En la primera mitad del pasado siglo se realizaban muchas extracciones de premolares para llevar hacia atrás los incisivos y huir del perfil protrusivo característico de los negros y mulatos.

 

La masiva incorporación de la mujer al mundo laborar, su mayor cualificación profesional el Mayo Francés del 68, la aparición de los anticonceptivos y la emergencia de una nueva intelectualidad europea da lugar a la aparición de una nueva mujer progresista, que se va liberando del esterotipo de sumisa-esposa-madre. La mujer quiere tener control sobre su vida y su cuerpo y desvincular la sexualidad de su función reproductora. Brigite Bardot marca un nuevo tipo de mujer y una nueva estética del tercio inferior facial, con su sonrisa amplia, dientes protruidos y labios carnosos, mostrándose a las cámaras en poses abiertamente eróticas y tomando como centro de esa imagen, su sensual boca. El cine, antes centrado en la mirada de mujeres fatales (como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Bette Davis o Barbara Stanwyck ) con labios finos y perfilados, ahora cambia hacia mujeres más sensuales donde la nueva estética de los labios y la sonrisa juega un papel fundamental. De la birretrusión de Bette Davis pasamos a la biprotrusión de Brigite Bardot. Esta biprotrusión de la Bardot vino para quedarse.

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Entre los años 60 y 70 se produce un salto espectacular en la estética facial femenina, y de una mujer fatal de mirada intensa y misteriosa, boca pequeña y labios finos, se pasa a una nueva mujer liberada del exclusivo binomio esposa-madre, que quiere vivir su sensualidad desvinculada de la maternidad y que centra su erotismo en la boca y los labios (tanto en su morfología, gruesos, protrusivos y muy marcados, como en su aspecto sensual, de boca entreabierta).

La desaparición del concepto de raza y de los prejuicios asociados, la globalización de la imagen y el nuevo sincretismo del atractivo facial ha cambiado drásticamente la estética de la sonrisa y el perfil. La nueva estética de la sonrisa y los labios ha hecho más conservadores los tratamientos de ortodoncia, disminuyendo drásticamente los casos donde extraemos dientes por motivos estéticos, aumentando la expansión de los arcos dentales y los tratamientos a base de coronas o carillas (lo que los brasileños llaman “lentillas dentales”).

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La portada de las revistas de moda, el cine y la televisión reflejan los gustos estéticos del perfil de la parte inferior de la cara (boca, labios y mandíbula) en los últimos 100 años. De los perfiles retrusivos y bocas pequeñas de los años 20 hemos pasado a los labios marcados, carnosos y protrusivos actuales.

Hoy domina el gusto por la media, por lo intermedio, por el sincretismo estético y parece que el blanco quiere parecerse al negro (en sus labios, sus amplias y blancas sonrisas, su piel morena) y el negro busca, a través de la cosmética (blanqueamiento de la piel) e incluso de la cirugía y la ortodoncia  (extracciones de premolares para disminuir la prominencia de sus dientes) parecerse al blanco. Este sincretismo ha cambiado nuestra interpretación de la estética de la sonrisa y parece existir un canon común a todas las etnias y países, dominado por una sonrisa radiantemente blanca, de dientes grandes y armónicos, enmarcados en unos labios amplios, carnosos y bien definidos.

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El binomio salud óptima e integral – juventud constituye el nuevo concepto del lujo; ya no se trata de poseer cosas o bienes inalcanzables para la mayoría de la población, es la hora de una salud-estética que garantice una dilatada prolongación de la juventud, el bien más preciado en nuestra sociedad postmoderna. Ahora que hemos renunciado, al menos inconscientemente a la vida eterna, queremos vivir con una intensidad como si el mundo se fuera a acabar mañana. La lucha contra el envejecimiento y la apariencia juvenil (donde una sonrisa y unos labios atractivamente frescos juegan un papel muy importante) son los nuevos iconos del lujo de las mujeres de la tercera edad.

10Hoy los labios tienen una gran importancia estética al ser la parte móvil de la cara, junto a los ojos, y por tanto captar de manera especial nuestra atención, constituir el marco de nuestra sonrisa y reflejar tanto la salud como la reafirmación de una nueva mujer que quiere usar todos sus atributos (incluidos los sensuales y eróticos) para triunfar a nivel profesional y personal. El sincretismo estético actual queda en evidencia por el triunfo de las mulatas y por un canon de belleza de la sonrisa único y universal. En todo esto los ortodoncistas tenemos mucho que decir.

 

Los dientes reflejan el estatus de la perfecta salud y los labios remarcan la sensualidad que la nueva mujer ejecutiva o de alta cualificación profesional, que sabe del valor de la belleza, e incluso del erotismo, como elemento para reafirmarse como mujer y profesional, y como arma para conseguir sus objetivos. La simbiosis dientes y labios se hace hoy indivisible y exige un abordaje multidisciplinar que conduzca a lo que hoy todos los pacientes desean, una sonrisa espectacular capaz de despertar emociones positivas en todos los que la contemplan.

 

Estoy segura que habéis aprendido y disfrutado tanto como yo….de la historia, de moda, de tendencias…..Como os contaba, yo estoy en pleno proceso y feliz de la decisión tomada. ¿Y os cuento lo mejor? ¿Las casualidades de la vida? Mi ortodoncista de la infancia de La Coruña, el Dr. Pardo Porta y mi fantástico médico actual que me está corrigiendo los defectos de la boca del paso del tiempo, el Dr. Suárez Quintanilla….son amigos! El destino me ha puesto en mano de los dos mejores!






 

 

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