Obras de arte y consumo de lujo


Obras de arte

El arte se considera el último lujo. Se trata de la última frontera que sólo se alcanza una vez que se han superado metas anteriores como la adquisición de otros bienes asociados a inversiones más tradicionales como sería el caso de las joyas por ejemplo. El arte otorga una consideración social muy superior a la que da el acceso a todo lo anterior. El dinero es un requisito previo para propietarios de bienes de lujo y joyería, mientras que el arte exige además buen gusto, discernimiento, entendimiento y conocimientos y grandes dosis de pasión. Las obras de arte siempre se revalorizan mientras que los artículos de lujo no siempre lo hacen.

La creatividad es el motor de las artes y también de las marcas de lujo, es la razón de que ambas existan. Genera una gran cantidad de sinergias entre ambas que hace que muchas veces se solapen. Y aunque la comercialización no sea un objetivo de su actividad artística, no podemos dejar de lado que las pinturas de artistas como Klimt, Goya, Picasso o Van Gogh han llegado a alcanzar precios por encima de los 200 millones de dólares en recientes subastas. ¿Existe diferencia entre las ferias de arte contemporáneo y las ferias de moda? Artistas, diseñadores…¿cuál es la frontera que las marcas tienen a la hora de competir con películas, televisión, literatura, para proponer nuevas formas de hacer soñar a sus clientes?

Loewe ha comentado que la moda puede ser efímera pero el arte no lo es y eso es lo que pretenden conseguir los productos de lujo, la perdurabilidad y la lucha contra el tiempo. Actualmente se está haciendo una llamada a hacer mejor las cosas, al buen gusto, a la sensibilidad.

La fusión entre el arte y el lujo puede ser ampliada con el desarrollo de productos y a menudo conduce al éxito cuando se administra con eficacia. Además, la utilización del arte y los artistas por las marcas de lujo ha sido siempre muy exitosa porque ha ayudado a atraer a la prensa y la atención del público; a una reanimación de la creatividad; a aportar una nueva relevancia a la marca y a proporcionar una prueba de sensibilidad estética. Actualmente nos encontramos que las creaciones de las marcas suelen alcanzar la condición de arte. Sin duda, hasta ahora el lujo ha estado unido al arte porque disfrutar del arte ha sido siempre un lujo.

La frontera entre el arte y las marcas queda difundida, difuminada porque ambos mundos convergen, se unen, se entrelazan en la naturaleza de sus actividades creativas, en objetos comerciales, clientes, ética, estética, en el hecho de que el arte actualmente se está conviertiendo en un elemento de estilo de vida… Las marcas y las artes están compitiendo en el terreno de la comunicación con sus clientes, buscan generar dinero, crear actividades de entretenimiento y ofrecen experiencias reales y virtuales para ayudar a la gente a escapar de sus rutinas. Los puentes entre ambos mundos son ahora contiguos.

En definitiva, el arte eleva nuestra experiencia a un nivel espiritual extremo, muy aspiracional, y el lujo aumenta significativamente nuestra experiencia de vida diaria, aunque tienen en común que ninguno de los dos forman parte de las necesidades básicas para poder vivir.