Franck Provost, una sorpresa inesperada de lujo

Hoy os traigo una historia muy curiosa. No sé si a vosotras os pasa a veces que os encontráis a alguien o algo que nunca esperabas encontrar en un sitio y justo aparece sorprendentemente en el momento perfecto. La verdad es que a mi me pasa pocas veces y una de ellas fue el otro día, en un caluroso día de este mes de julio.

Estaba paseando por plena Milla de Oro y cotilleando las novedades de algunas de las tiendas. Iba con la idea de buscar barras de labios y algún que otro perfume con los que triunfar en las noches de verano. Así que decidí ir directamente a mi Beauty shopping, que está en el número 22 de la calle Goya. Entré y me dirigí como siempre en busca de mis cosméticos favoritos, vi que había algo nuevo pero no era capaz de descubrir el qué.

Franck Provost, una sorpresa inesperada de lujo

Tras unos minutos de incertidumbre me dí cuenta de que en mitad de la peluquería había un salón rodeado de todas mis marcas favoritas. Fue entonces cuando caí en la cuenta ¡Era un salón Franck Provost en mi Beauty shopping! No sé si sabréis qué es, pero son de esas marcas que me sorprende y me vuelve a sorprender siempre que saca algo nuevo o presenta alguna acción. Y esta vez es por haber implementado un concepto muy novedoso. Vamos, ya os imagináis mi sorpresa, cuando vi todos los productos no me pude resistir y además en mi centro de confianza.

Entré en el salón , y allí charlando con una estilista maravillosa, tras un diagnóstico y un análisis capilar, determinó qué tratamiento iría mejor para mi cabello. Me recomendó hacerme uno de Keraste. Después pasamos a la zona de spa capilar, aquí os tengo que recomendar otro de los servicios estrella, ya que muchas peluquerías hacen los tratamientos a la vista del resto de clientes. En este salón cuando te lo aplican no te ve nadie y fue lo que me proporcionó la intimidad que buscaba.

Franck Provost, una sorpresa inesperada de lujo

 

Como os contaba, allí me realizaron un ritual 24 Kilates de Kerastase ¡Una maravilla! Es un ritual basado en cuatro aceites distintos, imaginaos la dosis de hidratación para el pelo. Después aplican un baño sublime, ellos lo llaman así y me encanta, porque aporta al cabello brillo y ligereza además sólo con productos naturales. Todo un lujo para mi cabello en manos de un equipo de estilistas y además en tiempo récord, como a mi me gusta, pero el resultado fue espectacular.

Para darle el toque final al ritual, en la zona de Brushing, utilizaron los productos de styling de Kerastase. Allí me recomendó secarme con GHD unas ondas surferas que darían ese toque chic y de elegancia, perfecto a mi cabello. ¿El resultado? Es que no tengo palabras. Unas ondas surferas con un cabello reconstruido y sublime.

Franck provost, una sorpresa inesperada de lujo

Una vez terminado todo el tratamiento la estilista me recomendó, en un pequeño espacio de la tienda, qué tipo de productos podrían funcionar mejor en mi cabello. Así que, juzgad por vosotras mismas, ¿no os parece que mis ondas te transportan a cualquier playa del mundo?

Mi outfit también, llevaba bailarinas de Pretty Loafers, pantalón de rayas de La Fleur de Sel del showroom de Gracia-Carrion y sombrero Panamá.

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Como os podréis imaginar salí totalmente renovada y sorprendida, con el cabello perfecto, y pensando que un día entras en una tienda a buscar una barra de labio y sales con un tratamiento reconstituyente en un salón Franck Provost. Todo un lujo.

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