Hoy se ha inagurado el museo Balenciaga

Una noticia positiva. No podemos olvidarnos de los genios españoles. Y no es un descubrimiento afirmar que Balenciaga era un auténtico maestro del arte de la costura. Todo el mundo afirma que fue él quien inventó la Alta Costura.

Sus diseños eran y siguen siendo inconfundibles, únicos, con esas líneas rectas tan bien cortadas y que tan bien sentaban.  Es el clásico más contemporáneo. Y no creo que haya habido otro como él. Y era español.

Nacido en Guetaria a pesar de que vivió prácticamente toda su vida en Paris donde ejerció la profesión que tanto le gustaba.

Los tejidos que utilizaba eran contundentes, como si fueran pesados, caían con aplomo. Le gustaba completar todos sus diseños con pedrerías y bordados pero siempre destacando la sobriedad. Podemos resaltar sus vestidos negros, los abrigos cuadrados sin cuello ni botones, la manga japonesa, el vestido túnica o los impermeables transparentes.
Creaba diseños exclusivos para sus mejores clientas sin necesidad de pruebas; la misma Marlene Dietrich afirmó que Balenciaga conocía sus medidas y que ninguno de sus vestidos exigió retoques.
Uno de sus últimos trabajos fue el uniforme de las azafatas de Air France, quizá el único de sus modelos que se produjo en masa. Se retiró tras cincuenta años en activo.

 

Por eso me parece algo a resaltar. Esta mañana, con un total de 375 invitados se ha inaugurado en la localidad guipuzcoana de Getaria el Museo Cristóbal Balenciaga, dedicado al gran maestro de la alta costura español que triunfó en todo el mundo.

 

Al acto ha asistido el modisto francés Hubert de Givenchy (presidente fundador de la Fundación Balenciaga) y distintos diseñadores españoles como Modesto Lomba, Francis Montesinos, Juanjo Oliva y Amaya Arzuaga, entre otros.

Sonsoles Díez de Rivera, vicepresidenta de la entidad, llevaba puesto  un modelo de Balenciaga de 1965.

El museo expondrá casi un centenar de vestidos diseñados por el modisto y albergará también una escuela de alta costura, en un edificio acristalado anexo al palacio Berroeta-Aldamar, que fue propiedad de la reina Fabiola de Bélgica.

 

De hecho, una de sus creaciones más famosas fue el vestido de novia que la soberana lució el día de su boda –15 de diciembre de 1960- con el rey Balduino de Bélgica.

Un majestuoso diseño en color blanco, con adornos de piel y una larga cola que Fabiola de Bélgica donó a la Fundación Balenciaga en el año 2002.

 

Fue un apasionado de los grandes maestros de la pintura española, especialmente de Velázquez y Goya, aunque sus modelos también muestran influencias cubistas.

Se ha dicho que su percepción de la mujer es más japonesa que occidental. Por ejemplo, aunque sus modelos no resultan eróticos a los ojos occidentales —porque son unos volúmenes que encierran o protegen a la mujer— destacan mucho la nuca, un elemento muy erótico en Japón.

Dicen que era una persona sencilla y reservada a la que no le gustaban los actos sociales y celoso de su vida privada. Sin embargo, paradojas de la vida, ahora es el modisto más famoso del mundo y todo el mundo indaga en su vida privada. Sus diseños descansan en el Museo de Guetaria donde todos podemos contemplarlos.

Personalmente me encantan sus diseños. Me parecen originales, sobrios, y con un corte impecable. Efectivamente no son eróticos ni sexys según los estándares actuales pero sí´los diseños de una persona elegante y con mucha clase. Líneas rectas, cortes rectilíneos y mostrando poco. Donde la tela y el corte eran los protagonistas.

Enhorabuena por tu museo, Maestro!

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