¿Isla Mauricio o las Maldivas? Descubre la cara más chic y exclusiva de estos destinos

A la hora de buscar un destino idílico para nuestras vacaciones o, ahora que tan de moda se han puesto las bodas en octubre, un lugar para pasar la luna de miel, automáticamente nuestra cabeza nos traslada a las islas del Océano Índico. Parajes naturales que enamoran por la simpleza de su esencia natural y origen de su formación. Entre mis favoritas, sin duda, está la Isla Mauricio que encuentra un gran competidor en las Islas Maldivas. Es difícil decidirse por una, más si, tu primera experiencia en esta isla es de la mano de Maestro Viajes, mi agencia de viajes de confianza, especializada en organizar viajes de lujo a medida en estos destinos, encargándose ellos de todo y dejándome como única obligación desconectar y disfrutar de la experiencia.

Dos islas, a las que llegar con lleva largas horas de vuelo, y en las que se han asentado los hoteles más exclusivos y lujosos dispuestos a garantizar una estancia única a los huéspedes más sibaritas, pero cada una con sus peculiaridades que las hacen diferentes.

Las Maldivas, son sobre todo el destino estrella para las lunas de miel. La forman un total de 1.190 islas coralinas distribuidas en 26 atolones, y de las cuales 87 son dedicadas al turismo. Su clima es cálido, siendo muy raro que se sobrepasen los 32º aunque hay que tener en cuenta que la humedad hace tener sensación de más, pero nada que no se pueda soportar con un baño en sus aguas turquesas. Sus hoteles están pensados para que no tengas que salir de ellos ya que ofrecen todos los servicio que una pueda necesitar, además de diferentes actividades, sobre todo de tipo acuático para los más deportistas y aventureros, pero todo en un ambiente exclusivo y de paz y tranquilidad.

¿Dónde alojarse en las Maldivas?

El St. Regis Maldives Vommuli y el Anantara Kihavah Maldives son dos imprescindibles de las Maldivas, en los que alojarse es todo un regalo para los 5 sentidos. El primero de ellos acaba de incluir un servicio único que hasta ahora no había ofrecido jamás un hotel, y ese es el de poder alquilar un yate, concretamente el renovado Norma, con el que navegar por las islas, ofreciendo un alojamiento y un servicio como el que se puede disfrutar en el propio hotel. Aunque si prefieres siempre puedes alojarte en una de sus imponentes villas, que durante unos días te convierten y te hacen sentir una auténtica princesa con el Océano Indico a tus pies: piscinas infinitas y amplios espacios minimalistas en el que las ventanas que van del techo al suelo iluminan de manera asombrosa. Una sensación de privacidad única que muy pocas veces se puede experimentar.

El Anantara Kihavah Maldives, puede presumir de ser hotel más instagrameabledel mundo, y es que su ubicación, su decoración y la filosofía sobre la que se ha construido este hotel , hacen que cualquier efecto sea innecesario a la hora inmortalizarlo. Un oasis terrenal inundado por dos únicos colores el azul del mar que lo rodea y a arena banca e impoluta. Y es que el Anantara Kihavah se encuentra en la reserva Natural de la Biosfera reconocido por la UNESCO.  Pero sin duda hay dos cosas, que personalmente me enamoran de este sitio: uno es su restaurante bajo el mar y el otro su maravilloso observatorio en la cubierta del Sky Bar, con gurú de estrellas incluido, que gracias a su telescopio de última generación te permite ver las estrellas como nunca lo has podido hacer. Una experiencia de lujo que merece la pena vivirla al menos una vez.

De las Islas Maldivas, nos trasladamos a la Isla Mauricio, en ella he estado varias veces, con pareja y con niños, y cada visita ha sido diferente pero igual de divertida y estupenda. Su agua puede que sea un poco más fría que las Maldivas pero sus playas también tienen un encanto único y  envolvente sobre todo cuando te das cuenta que en las propias playas a escasos metros ya empieza a crecer su rica naturaleza (sus palmeras son una de las máximas expresiones de ese paraíso tropical que nos imaginamos cuando subimos al avión con destino a Mauricio). Además de las playas, la montaña es otro de los puntos de la isla que merece la pena ser visitado.

La primera toma de contacto con la Isla siempre que viajo a ella, es la la Yu Lounge, un espacio de lujo en el Aeropuerto Internacional Sir Seewoosagur Ramgoolam que te da la bienvenida y te despide con un servicio impecable que incluye transporte a pie de pista, check-in y recogida de equipajes,  sin tener que preocuparte por nada y donde todo el trámite de documentación lo realizan mientras te tomas algo y descansas en sus cómodas salas equipadas con todo lo necesario para que no te falte de nada. Un auténtico lujo que viene de la mano de los servicios de Maestro Viajes.

A la hora de alojarme, el Dinarobin Beachcomber es una apuesta segura y ganadora. Un hotel de cinco estrellas en el que reina la tranquilidad y el confort creando un ambiente elegante y de exclusividad muy exótico. La intimidad está patrocinada por la montaña Le Morne, una de las más bonitas y que por sí sola es una sola roca basáltica, es decir, roca balcánica.

Entre sus actividades destacan las clases de kitesurf  y la posibilidad de jugar al golf en uno de los campos más sorprendentes del mundo: campo de golf Paradis, entre otras muchas, que harán que de la estancia sea inolvidable. La propuesta gastro corre a cargo de los cuatro restaurantes del hotel, cada uno con una oferta diferente que va desde los platos más gourmet y elaborados hasta los más informales, pero siempre fiel a la elegancia y el gusto por la buena cocina.

El punto de encuentro de las huéspedes más chic y amantes de la belleza y el cuidado será su lujoso spa, un santuario del bienestar en el que se consigue un equilibrio perfecto entre el cuerpo y mente.

¿Con cuál os quedáis? Sea cual sea tu destino, Maldivas o Mauricio, el paraíso te espera, y Viajes Maestro promete ser tu aliado perfecto.

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