Memorias de un viaje inolvidable a Tanzania

Ya han pasado dos semanas desde que emprendí uno de los viajes más bonitos hasta ahora y que ha despertado en mí la curiosidad por seguir descubriendo un continente tan mágico y cautivador como África. En una compañía inmejorable  pude disfrutar de sus paisajes, de su gente y de la naturaleza en su expresión más auténtica.  Os aseguro que era inevitable no sentirse por un momento en la preciosa y romántica África de Meryl Streep y Robert Redford.

Con el paso del tiempo los países africanos se están convirtiendo en un destino atractivo para aquellos viajeros que buscan algo nuevo, distinto, no masificado y exclusivo. No tan familiarizada con estos países al principio estaba un poco perdida ya que no estaba segura cuales eran las mejores opciones para ir, alojarme… pero gracias a Club África las preocupaciones se redujeron a que meter en mi maleta y dejarme llevar por lo que estaba a punto de ofrecerme este continente. Club África es el Tour Operador que opera en este continente con el objetivo de garantizar un viaje de lujo a medida, diseñando y organizando cada detalle para que todo salga a la perfección y haciendo del viaje una experiencia inolvidable. Y es que a diferencia de otros viajes y destinos, a la hora de viajar a estos país es fundamental contar con la ayuda de profesionales como lo es de Club África, encargándose de coordinar vuelos internos, excursiones… sin duda, una apuesta segura que hizo que este viaje fuese aún más especial.

Ellos también se encargaron de contactar con Kobo Safaris, la empresa que organiza safaris personalizados con los que trasmitir realmente la esencia de África. Solo se puede contactar con ellos a través de las agencias de viajes y una vez que saben lo que buscas, se encargan de organizar un safari con guías, planeando las distintas paradas y actividades con las que adentrarse en la cultura de estos países. En todo momento, pendientes de nosotros, fue un lujo contar con ellos en este viaje, se nota que les gusta lo que hacen y que quieren que conozcas y descubras lo que despertó en ellos la necesidad de compartir un “algo” que les cautivo y que sin duda, a nosotros también.

Son tantas las cosas que me gustaría contaros y compartir que creo que optaré por hacer varios post en los que pueda extenderme más, pero en el de hoy, quiero contaros un poco mi itinerario durante esos días.

Salimos de Madrid con destino a Tanzania, haciendo escala en Estambul. Todo de la mano de una de las aerolíneas más exclusivas y reconocidas del mundo: Turkish Airlines. Su Business Class es impresionante y viajar en ella una experiencia de lujo única, con asientos cómodos que se adaptan a todas las posiciones y demás accesorios que te permiten disfrutar de tu espacio haciendo muy amenas las horas de viaje. La originalidad y exclusividad de viajar en la Business Class de Turkish Airlines también se refleja en propuestas que hasta ahora no había visto en ningún otro vuelo: un chef a bordo que te recibe con una propuesta gastronómica extraordinaria y deliciosa, preparando a bordo el plato que desees. No es de extrañar que hayan sido reconocidos como el mejor catering mundial de aerolíneas servido a bordo en clase Business. Un galardón al que se suman el de “Best Airline in Southern Europe”, “World’s Best Business Class Lounge” y “Best Business Class Dining Lounge” entregados en la última gala de los Skytrax World Airline Awards, los Oscars de la aviación.

Cada detalle es importante, de hecho, sus aseos presentan un nuevo concepto conocido como “Living Garden” que hace de este espacio algo sorprendente a la vez que exclusivo y distintivo. Las plantas decoran las estanterías de estos baños en los que te encontrarás jabones de la exclusiva marca británica Molton Brown,  creando un jardín de altura para los pasajeros más sibaritas. Os aseguro que por un momento me costaba creer que estas a miles de pies sobre el suelo.

Tuvimos el placer de conocer el exclusivo “Turkish Airlines Lounge Istanbul”, un lugar maravilloso donde hacer escala y tiempo hasta el siguiente vuelo no supone ningún inconveniente. Un espacio de 5.000 m2 a la altura de una compañía área de lujo con la que es un placer viajar y una apuesta segura para un viaje sin preocupaciones.

Tras hacer escala en Estambul, llegamos a Arusha: nuestra primera toma de contacto con Tanzania. Nos alojamos en el hotel Arusha Coffee Lodge, pertenenciente a la cadena de lujo Elawana Collection. Escondido en una de las plantaciones más grandes de café, este hotel boutique es un remanso de paz compuesto por 30 “casas” diseñadas y construidas bajo la premisa de mantener su aspecto original garantizando una estancia de lujo y confort. Amanecer rodeada de sus paisajes es una experiencia sensorial única.

Nuestro siguiente destino era el Parque Nacional de Tarangire, uno de los parques más bonitos y asombrosos del país, en el que pudimos ver distintas especies de aves, cebras, elefantes, jirafas…despertando un espíritu aventurero que hasta ahora desconocía.

Ahí nos alojamos en Tarangire Treetops Lodge,  y tal y como afirman ellos (y yo corroboro) un sueño de altura en los árboles: se trata de cabañas de lujo situadas en lo alto de los árboles desde las que se aprecia la belleza de Tarangire.

Nuestra estancia ahí fue fabulosa, todo recordaba a “Memorias de África”: comías y cenabas en un ambiente de lujo, mientras veías como bebían los elegantes y cebras a escasos metros de ti. Una convivencia tan apasionante como imponente que jamás olvidaré.

Además tuvimos la oportunidad de visitar un poblado masai que nos invitó de manera amable y única a adentrarnos en su cultura y forma de vivir. ¡Una experiencia increíble!

Hicimos un safari en el Parque Nacional de lago Manyara. Uno de los parajes que más me gustaron de este viaje, se trata de un enrome valle que atraviesa la falla del Rift Valley cuyo fondo lo ocupa el lago y que está rodeado por selva tropical.

Pudimos ver algunos leones trepadores, leopardos y hienas. Esa noche nos alojamos en The Manor, una hacienda con un estilo que recordaba al colonial holandés situado entre el lago Manyara y el Cráter Ngotongoro (que visitaríamos al día siguiente y que es considerada la “Octava maravilla del Mundo”, incluida por la Unesco como Patrimonio de la humanidad). Sus habitaciones permiten disfrutar de unas vistas de lujo y una privacidad e intimidad perfecta para desconectar de todo tipo de preocupaciones.

 

De Ngorongoro pusimos rumbo hacia Serengeti, recorriendo el parque de sur a norte, observando la sabana cubierta por acacias, la zona “cheetah” y los “Kopjes”, islas de rocas de granitos desgastadas por la erosión. El sitio para cenar y pasar la noche fue Serengeti Migration Camp, el mayor lujo que os podéis imaginar: 20 exclusivas tiendas de campaña desde las que se escuchabas a los leones e hipopótamos, llevando la experiencia a un nivel superior difícil de explicar con palabras, en el que sientes la naturaleza y la vida salvaje más cerca que nunca.

Serengeti es el reino de la ida animal en África, y es que en él se encuentran unos 2.500 leones, entre 100 y 150 guepardos, así como chacales  y leopardos.

Finalmente, volvíamos a Arusha donde pasamos nuestras dos últimas noches. Esta vez pude recorrer sus calles y mercados, e incluso montar en quad. Una experiencia muy divertida y que repetiré más pronto que tarde.

Una estancia agradable gracias al trato que recibimos por cada una de las personas tanto de Club Africa como de Kobo Safari, así como el personal de cada uno de los hoteles de Elewana Collection, que nos hicieron sentir como en casa y sobre todo, consiguieron trasmitirnos esa admiración y amor por un continente único que me ha cautivado y al que estoy deseando volver.

 

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