Un capricho beauty de lujo en Shiseido Ginza

Japón, ha sido un placer. Esta Semana Santa el país nipón ha sido el destino elegido para pasar unos días en familia y sin duda, ha sido una gran elección. Es difícil decir que esperaba  de él antes de hacer este viaje, me habían dicho que era único, diferente y con una historia y tradición embaucadora, donde la excelencia y el cuidado por los detalles es asombrosa, y efectivamente, así es. Una cultura totalmente diferente y curiosa que nos ha mostrado su mejor y más auténtica versión. Desde rincones donde la naturaleza habla por sí sola hasta el bullicio de una capital tan cosmopolita y divertida que apenas molesta cuando la visitas por primera vez.

Son muchos los detalles que estoy deseando compartir con vosotros de este maravilloso viaje y despertar, si aún no las tenéis, las ganas por visitar Japón.

Pero el post de hoy quiero dedicárselo a uno de mis caprichos durante mi estancia en Tokyo, un viaje para los cinco sentidos de la mano de una de mis marcas fetiche: Shiseido. Una marca que ha sabido trasmitir en todo el mundo a través de sus productos, los secretos de las mujeres japonesas envidiadas alrededor de todo el mundo por esa piel maravillosa y los beneficios de la cosmética japonesa. Mi idilio con Shiseido empezó hace varios años atrás, la primera vez que lo probé entendí porque es tan admirada y es que sus fórmulas son un espectáculo que se traduce en resultado increíbles que crean una relación de fidelidad inquebrantable que se refuerza año tras año. Un gigante del mundo de la belleza que nunca deja de sorprender con su cosmética sofisticada y eficaz, y que además se ha convertido en una marca aún más especial a nivel personal. El equipo detrás de Shiseido es una maravilla, auténticas profesionales que te trasmiten a la perfección el espíritu de la marca y que siempre te aconsejan lo mejor, por eso desde aquí no puedo olvidarme de darle las gracias a Marta Díaz, su directora de comunicación, Ana Práxedes y Blanca Rodríguez.

La historia de Shiseido comienza cuando su fundador, Jefe de la Armada Imperial Japonesa, decide abrir una farmacia en el barrio de Ginza, en Tokyo, con el objetivo de ofrecer productos farmacéuticos de calidad que combinasen la medicina tradicional con la innovación del momento. Así que no podía dejar la oportunidad de estar en la cuna de la marca y no visitar Shiseido The Ginza, el paraíso de las amantes del mundo de la belleza. El mundo de la marca materializado en un maravilloso espacio donde se aúna el conocimiento, la tecnología, el valor  y cultura de la marca.

En Shiseido The Store la clienta vive la experiencia, se adentra de manera única en su universo. Tres plantas donde la personalización es el eje principal, y donde los especialistas te recomiendan y te aconsejan en función de lo que busques y esperes de ellos. Desde un zona donde tomarse un café hasta un photo studioque te inmortalicé nada más probar su servicio de peluquería o tratamientos.

Yo probé y disfrute Shiseido Future Solution LX Course, uno de los tres tratamientos que puedes probar en su exclusivo espacio destinado para el cuidado de la piel.  En esta segunda planta, a través de un análisis de la piel y teniendo en cuenta mis necesidades en cuanto al cuidado de ésta, el experto pudo determinar de una manera muy precisa cual era el estado actual de mi piel y que cuidado darle para que vuelva a lucir radiante.

Los productos Future Solution LX es la excelencia en un envase que parece ser capaz de detener el tiempo evitando la aparición de los signos del envejecimiento, aportando vitalidad celular y mejorando la calidad de la piel. Su serum y su contorno de ojos, mis favoritos ya me habían cautivado por eso, sabía que el tratamiento no iba a ser menos.

Un tratamiento con piedras de cerámica Imari y técnicas manuales espectaculares que por un momento hicieron que desconectase de todo. Con el calor se crea un ciclo positivo en todo el cuerpo, promoviendo la circulación sanguínea y mejorando la piel desde dentro. Casi dos horas donde inevitablemente te dejas llevar y donde cuerpo y mente encuentran el equilibrio perfecto. Una tratamiento de lujo del que salí encantada y que bien se reflejaba en mi rostro, y es que no hay nada mejor que hacerse tratamientos y que se noten sus beneficios no solo por fuera sino también por dentro.

Como dicen, siempre hay que dejar algo para poder volver y sin duda, Shiseido Ginza será una visita obligatoria la próxima vez y es que estoy segura que sus masajes son tan espectaculares como mi tratamiento facial. ¡Un viaje especial y único que esta vez a tenido un acompañante de lujo!

 

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